Sentido del deber vs. “sentido del placer”, si se me permite la expresión…
El primer pediatra de mis niñas me introdujo el concepto de “principio del placer”. Resulta que los bebés, con toda esta cosa de la psicología del yo, ello y super yo, no tienen desarrollado todo esto por lo que sus días comienzan guiados por el “principio del placer”, como dio en llamar a la satisfacción de sus necesidades, y como no tienen sentido del deber, la cosa deviene en urgente e imperiosa.
A medida que vamos creciendo, se nos va guiando por la senda del “sentido del deber” y de ahí la imposición de límites y aprender sobre la paciencia, la obediencia y otras “iencias” parecidas. Este aprendizaje, muchas veces se hace doloroso y otras tantas veces es más naturalmente aceptado. Pero al final del camino, todos reconocemos los límites y pasa a primar el sentido del deber.
Ahora, pasa muchas veces que el “sentido del deber” ahoga tanto al “sentido del placer” que dejamos de disfrutar con todo y nos convierte en adictos al trabajo, a la responsabilidad, a las obligaciones….
¿Hasta donde llegan los imperios del deber para doblegar a los imperios del placer?
Surge naturalmente la cuestión del equilibro….de nuevo, mantenerse…la cuestión difícil.
La pucha que nos pusimos filosóficos!, bueno sigamos la línea entonces…..Si la clave está en el balance, lo primero que viene a mi mente de ñoño es una balanza, esa cosa que teníamos para jugar en el laboratorio de física en tiempos del Dr Orlando Bravo, podemos aplicar los conceptos físicos al respecto para tratar de encontrar una solución (bueno, para algo tienen que servir tantas horas de laboratorio!!!, ufa!)
ResponderEliminarLa sensibilidad de la balanza depende, entre otras cosas, de la longitud de los brazos, en nuestro caso, nuestro objetivo es exactamente el opuesto, disminuir la sensibilidad o criticidad de las cosas para que todo tienda a un equilibrio. Solución lógica: acortar la distancia entre los platos o, en nuestro caso de estudio, acortar la distancia entre lo que es “deber” y lo que es “placer” de forma tal que cuando la distancia tienda a cero, uno sea consecuencia del otro. Se podrá?. No lo sabremos hasta intentarlo y volver a intentarlo (entendiendo que el sentido de esto es vivir en el intento y no encontrar una solución para luego abandonarla).
Creo que a esta altura, la compliqué más de lo que aporté, pero en todo caso podemos echarle la culpa a tu pediatra que te viene con esas cosas en lugar de decirte que las nenas están perfectas y que no es necesario que lo consultes cada vez que una de las nenas se aparta un poco de lo que vos consideres “normal”.
Bueno, ya cumplí el comentario requerido. Como te darás cuenta, hoy en la oficina mi “sentido del deber” no pudo doblegar a mi “sentido del placer” …
Un beso
JC
La pucha que nos pusimos filosóficos!, bueno sigamos la línea entonces…..Si la clave está en el balance, lo primero que viene a mi mente de ñoño es una balanza, esa cosa que teníamos para jugar en el laboratorio de física en tiempos del Dr Orlando Bravo, podemos aplicar los conceptos físicos al respecto para tratar de encontrar una solución (bueno, para algo tienen que servir tantas horas de laboratorio!!!, ufa!)
ResponderEliminarLa sensibilidad de la balanza depende, entre otras cosas, de la longitud de los brazos, en nuestro caso, nuestro objetivo es exactamente el opuesto, disminuir la sensibilidad o criticidad de las cosas para que todo tienda a un equilibrio. Solución lógica: acortar la distancia entre los platos o, en nuestro caso de estudio, acortar la distancia entre lo que es “deber” y lo que es “placer” de forma tal que cuando la distancia tienda a cero, uno sea consecuencia del otro. Se podrá?. No lo sabremos hasta intentarlo y volver a intentarlo (entendiendo que el sentido de esto es vivir en el intento y no encontrar una solución para luego abandonarla).
Creo que a esta altura, la compliqué más de lo que aporté, pero en todo caso podemos echarle la culpa a tu pediatra que te viene con esas cosas en lugar de decirte que las nenas están perfectas y que no es necesario que lo consultes cada vez que una de las nenas se aparta un poco de lo que vos consideres “normal”.
Bueno, ya cumplí el comentario requerido. Como te darás cuenta, hoy en la oficina mi “sentido del deber” no pudo doblegar a mi “sentido del placer” …
Un beso
JC
A ver si el sentido del deber se aplica a la publicación del próximo post, que ya pasaron varios días ;-)
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